
Dentro de su actividad diaria el pediatra puede reconocer en la población infantil hábitos de vida inadecuados y potencialmente condicionantes de obesidad, lo que hace muy importante su participación en las intervenciones educativas desde la infancia. También puede identificar a la población con problemas de sobrepeso y modificar los factores que puedan estar influyendo negativamente en su equilibrio energético. Evidentemente, no podrá eliminar estas influencias, pero podrá contrarrestar sus efectos a través de una acción educadora de carácter general centrada en los niños, las niñas y sus familias, pero dirigida también al sistema educativo y los ámbitos social y político.
La siguiente guía se ha editado para fomentar que los programas de educación para la salud se encuadren en la actividad profesional habitual de los profesionales de atención primaria, facilitando el asesoramiento práctico a pacientes y familiares sobre los beneficios de una dieta óptima y de aumentar el nivel de actividad física, trabajando con metodologías diferentes a las habituales y en un contexto muchas veces alejado de su Centro de Salud.
