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Aspects psychologiques de l’alimentation

La obesidad se produce como consecuencia de un balance energético positivo debido a que la ingesta energética (ingreso por los alimentos) es mayor que el gasto (actividad física, entre otras).

Es muy importante la repercusión que la obesidad tiene sobre el desarrollo psicológico y la adaptación social del niño. En general, las personas afectadas de obesidad tienen ciertos problemas de aceptación por la sociedad, sufriendo a veces situaciones que desencadenan actitudes antisociales y pueden conducir a aislamiento, depresión, ansiedad e inactividad y, a menudo, a un aumento en la ingesta de alimentos, lo que a su vez favorece el balance energético positivo. 

La influencia de factores psicológicos en la aparición de la obesidad no está clara. Si bien, en ocasiones, una persona obesa se considera un comedor compulsivo, encontramos a muchas personas no obesas que también lo son. Muy pocos casos de obesidad se deben a esta situación, entre ellos las personas que son obesas desde la infancia.

Por otra parte, se ha comprobado que existe un efecto sobre la obesidad de los factores familiares. Esto no quiere decir que la obesidad se herede, lo que sí se hereda son los malos hábitos alimentarios de los padres y se sufre la ansiedad de los mismos para que el niño coma más.

Por ello, es fundamental insistir en la prevención de la obesidad no solamente desde el aspecto físico, donde intervendría la reducción de ingesta y aumento del gasto energético, sino dar importancia al aspecto emocional, considerando los problemas psicológicos que la obesidad produce en los niños en relación a la autoestima, depresión y desajustes en el comportamiento social.

Con respecto a los problemas de autoestima, el niño obeso sufre en ocasiones rechazo social y el que la sociedad le culpabilice de comer demasiado y de no asumir la responsabilidad de mantener su peso. Todo ello puede conducir a que esté triste, nervioso y sea solitario, lo que puede hacer que se aumente la ingesta energética como una compensación.

Además de evaluar, conocer y ayudar a resolver los problemas de ingesta excesiva del niño obeso; es necesario conocer las circunstancias psicológicas y sociales en las que se encuentra.

Por ello, la prevención de la obesidad no sólo debe tener en cuenta la promoción de hábitos alimentarios y de actividad física saludables, sino que es necesario proporcionar un apoyo con medidas psico-sociales.

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