Programa Perseo ¡come sano y muévete!

Gobierno de España. Ministerio de Sanidad y Política Social, ir a la webGobierno de España. Ministerio de Educación, ir a la web
Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, ir a la webCentro de Investigación y Documentación Educativa, ir a la web
Inicio >  Familia >  Alimentación saludable >  Aprendo a comer

Aprendo a comer

Aprender a comer, como cualquier otro aprendizaje, requiere tiempo, un proceso y basarse en principios educativos que lo favorezcan.

Los hábitos alimentarios saludables se sustentan en la variedad – comer de todo- , en la moderación- control de los tamaños de las raciones - y en la frecuencia de consumo.

Vamos a dar algunas orientaciones que puedan ayudar a las familias a que las niñas y niños se inicien y mantengan los hábitos alimentarios correctos.

Los padres deben tratar de que los niños coman con apetito, es decir, que “sientan la necesidad de comer” porque si no se cumple esta premisa los niños utilizan la comida como chantaje y el “no me gusta” se convierte en una frase habitual para conseguir caprichos y justificar rechazos.

Los niños deben estar en una correcta postura, no tumbados en un sofá abriendo la boca sin enterarse de lo que comen, frente a una pantalla de televisión. No deben estar cansados ni con sueño. El ambiente será relajado, sin prisas, nervios ni tensiones.

Los padres tratarán de razonarles la importancia de lo que comen y evitarán ser arbitrarios, permitiéndoles en ocasiones lo que otras veces no toleran, en función de su propio cansancio o humor.

Los niños deben aprender que, aunque les guste una comida, no pueden tomar todo lo que les apetezca, dejando en el plato el alimento que les gusta menos.

Las posibilidades de las familias actuales han permitido no poner límite al consumo de raciones excesivas de los alimentos que al niño le gustan. Esta actitud por parte de los padres no es educativa ni favorece la alimentación equilibrada.

Para aprender a comer hay que mantener una cierta disciplina en las formas de convivencia – relaciones en la mesa, uso de cubiertos-, una valoración del ritmo de consumo de los niños en términos de tiempo, evitando forzar a los más lentos. El acto de comer debe ser grato, educativo y reparador. Aprender a comer adecuadamente es una necesidad para mantener la salud y la buena convivencia porque a lo largo de nuestra vida, nos relacionamos muchas veces compartiendo comidas.

Los padres deben educar en el desarrollo de esta habilidad para que no cueste esfuerzo comer bien.

Consuelo López Nomdedeu

familia y alimentos 
WAI - AA